Uno de los valores fundamentales tanto del perfil IB como de nuestro proyecto educativo es educar y trabajar con una actitud positiva y optimista. Ser positivo y optimista es algo que va asociado a tener una buena actitud emocional y racional. En un mundo donde muchas veces el escepticismo y el relativismo es el discurso más fácil y dominante creemos en que hay razones muy fundamentadas para encarar las vicisitudes de la vida con optimismo. La sociedad de la comunicación se ha instalado en un relato donde las noticias negativas preponderan sobre las positivas y donde el análisis ponderado ha sido intercambiado por los sesgos emocionales y epistemológicos que nos devuelven una idea distorsionada de la realidad.

El pensamiento positivo es una actitud mental y emocional de esperar resultados buenos y favorables, y no desanimarse cuando los planes no salen como se esperaba. El pensamiento positivo está muy relacionado con la confianza en uno mismo, otro de los valores nucleares de nuestro proyecto educativo. Se trata ciertamente de la práctica o el resultado de concentrar la mente de una persona afirmativamente en los aspectos buenos y constructivos de una cuestión para eliminar actitudes y emociones negativas o que no suman a fin de cuentas.